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Dolor de rodilla o espalda: ¡hay solución!

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Las estadísticas nos dicen que ya cerca de un tercio de la población adulta mundial padece dolores articulares. Eso es mucho, muchísimo.

Las zonas de dolor más frecuentes son las implicadas en movimientos repetitivos, así como las partes del cuerpo que soportan la carga: la zona lumbar, el cuello, las rodillas, los hombros y los tobillos.

¿Qué hay que saber sobre las articulaciones?

Las articulaciones son los tejidos que conectan los huesos y son necesarios para los procesos de movimiento y estabilización del cuerpo.

A menudo parecen dolores musculares o óseos, pero en la mayoría de los casos se trata de articulaciones inflamadas y de los tejidos blandos que las rodean.

Los dolores musculares y óseos también son posibles, agravan gravemente la afección, pero esto no le ocurre a todo el mundo.

La aparición simultánea de síntomas, su duración, gravedad y regularidad indican la presencia de una enfermedad sistémica – por ejemplo, autoinmune.

Causas del dolor articular.

1. Edad avanzada. A medida que una persona envejece, la síntesis de colágeno disminuye de forma natural. Y es a partir de él que se forma el tejido cartilaginoso. La insuficiencia de tejido cartilaginoso es un serio requisito para el desarrollo del dolor.

2. Artritis. El dolor en este caso surge como resultado de complejos procesos neurofisiológicos que provocan inflamación y dolor.

3. Carga repetitiva constante sobre determinadas articulaciones. Esto es característico de los atletas y las personas que realizan trabajos físicos con carga distribuida de manera desigual en el sistema músculo-esquelético.

4. Hábito de llevar calzado incómodo. Los procesos inflamatorios en las articulaciones también se producen en aquellas personas que ignoran la importancia de elegir un calzado con un ajuste anatómicamente correcto y adecuado.

5. Postura inadecuada. La postura es esencial, y si quieres controlar tu espalda de forma más «automática», desarrolla un corsé muscular. Estabiliza tu columna y alinea tu postura.

6. Lesiones. Las lesiones pueden ser una fuente de inflamación crónica que destruye poco a poco las articulaciones.

7. Estar sentado muchas horas y el sedentarismo per se.

8. Enfermedades autoinmunes que aumentan la inflamación crónica.

9. Cualquier enfermedad que debilite los músculos o provoque dolor de huesos.

10. Las fracturas.

11. Infecciones.

12. Falta de sueño.

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