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Cómo trasplantar una planta de interior en 3 pasos y evitar dañarla

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A veces, la sola idea de trasplantar una planta querida resulta inquietante. Seguro que la flor estará mucho más cómoda en su nueva maceta, pero este sencillo procedimiento puede perjudicarla fácilmente. Los expertos le explican lo que debe hacer para evitarlo.

Cómo saber cuándo ha llegado el momento de trasplantar una planta
La florista y doctora en plantas Maria Green identifica dos razones principales para replantar. La primera es que la planta necesita tierra fresca y rica en nutrientes. La segunda es que no tiene espacio suficiente para crecer y, por tanto, necesita una maceta más grande.

A veces la propia flor te da una señal de que ha llegado el momento de cambiar de «residencia». Por ejemplo, las hojas viejas empiezan a caerse y al mismo tiempo empiezan a crecer hojas nuevas. Esto puede ocurrir porque las nuevas raíces simplemente no tienen suficiente espacio y las viejas se aprietan.

También es hora de trasplantar la planta lo antes posible si las raíces se han convertido en una «telaraña» redonda y densa, sobresalen de los agujeros de drenaje o son visibles debido a la insuficiencia de tierra.

Otra señal de peligro es el cambio de color de la tierra. Las pequeñas piedras blancas llamadas perlita pueden volverse amarillas o marrones. Esto significa que ha llegado el momento de renovar la tierra.

Las plantas jóvenes de crecimiento rápido deben replantarse cada seis meses, y las más viejas, cada varios años. Las plantas de interior grandes no necesitan ser replantadas. A veces basta con un recebo, dice Maria Green.

La jardinera profesional Susan Spanger recomienda trasplantar a finales de invierno y principios de primavera.

Cómo trasplantar
1. Elegir la maceta adecuada
Una nueva maceta no siempre tiene que ser mucho más grande que la anterior. Si la planta no ha aumentado de tamaño, ni siquiera es necesario cambiar la maceta, pero se puede renovar la mezcla de tierra y añadir nutrientes.

Si la flor ha crecido demasiado y hay que cambiar la maceta, elija una que sea sólo ligeramente más grande que la anterior. «La doctora en plantas Maria Green señala que el espacio entre la flor y el borde de la maceta no debe superar los 2-5 cm.

Elegir una maceta demasiado grande aumenta el riesgo de que la planta se desborde y puede provocar la pudrición de las raíces porque la flor queda ‘flotando’ en el suelo.

 

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